
Esporo era un joven de gran belleza del que se prendó Nerón nada más verlo y que, además, tenía cierto parecido con su difunta esposa Popea Sabina. Para Nerón era poco mantenerlo como amante y decidió ir más allá… casarse con él. Había un pequeño inconveniente: los matrimonios entre hombres estaban prohibidos en Roma. Así que, se sometió a Esporo a una intervención de cambio de sexo de la época… lo castraron. Cuando se recuperó de la intervención, lo vistieron con las mejores galas de Popea y se celebró la ceremonia matrimonial. Los festejos en honor de los recién casados duraron varios días y Nerón obligó a todos a que lo tratasen como la mujer del Emperador.
Dióforo era un esclavo liberto que le tocó, al contrario que Esporo, ejercer el papel de hombre en su relación con Nerón. Se escenificó la boda, en la que era el emperador el que iba vestido con ropas de mujer, y por la noche representó la consumación del matrimonio imitando los gemidos de cualquier esposa virgen en la noche de bodas.










