
Unos años antes, el biólogo ruso Ilya Ivanovich Ivanov, especializado en el campo de la inseminación artificial y pionero en la obtención de animales híbridos, había obtenido el Zubrón (híbrido entre vaca y bisonte), el Zedonk (híbrido entre cebra y burro)… Éste era su hombre. En los 1925, Ilya había obtenido el permiso del Instituto Pasteur de París para experimentar con chimpancés en Kindia (Guinea Francesa). Aquel proyecto obtuvo respaldo económico, 10.000 dólares, de Moscú. En esta ocasión el experimento consistía en inseminar a hembras de chimpancé con esperma humano, pero tras varios intentos no hubo ningún resultado. Así que, Ilya decidió darle la vuelta a la tortilla… inseminaría a mujeres con el esperma de chimpancés. Aquello ya era demasiado y las autoridades francesas le revocaron el permiso. Regresó a Rusia, que todavía creía en su proyecto, y continuó sus trabajos en Sujumi (Abjasia) donde las autoridades rusas habían creado un campo experimental con primates.
Para seguir con sus experimentos en Sujumi contaba con un chimpancé y cinco mujeres… voluntarias. Antes de poder inseminar a las mujeres el chimpancé murió, Ilya cayó en desgracia y fue condenado al exilio.
En los años 70 apareció Oliver, un chimpacé casi humano, que se pensó que podría ser un híbrido. No fue así, pero era un tanto especial.










